Un estudio publicado en Hepatology demuestra que moléculas producidas por bacterias intestinales pueden llegar a la bilis humana, actuar como indicadores de desequilibrio de la microbiota y abrir nuevas vías para el diagnóstico de enfermedades hepáticas y biliares.

Los investigadores: María Jesús Monte, catedrática de Fisiología; Lorena Carro, microbióloga; Óscar Hernández Rodríguez, biomédico y estudiante de TFM; Álvaro Gacho Temprano, químico; y José Juan García Marín, investigador principal del grupo de Hepatología Experimental y Vectorización de Fármacos (HEVEPHARM) y catedrático de Fisiología en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca. Foto: Comunicación USAL

Investigadores de la Universidad de Salamanca y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) han descubierto un nuevo mecanismo de comunicación entre el intestino y el hígado. El estudio, publicado en la revista científica Hepatology, demuestra que los ácidos biliares microbianos amidados (MABAs) no se limitan a actuar en el intestino, sino que pueden recorrer el circuito enterohepático y aparecer en la bilis de pacientes con enfermedades hepáticas, pancreáticas y biliares.

La investigación, liderada por el catedrático de Fisiología de la USAL José Juan García Marín, combina análisis clínico y experimentación básica. El equipo estudió más de 200 muestras de bilis humana procedentes de pacientes con distintas patologías hepatopancreatobiliares, utilizando técnicas de espectrometría de masas de alta resolución capaces de detectar cantidades mínimas de estas moléculas. Además, emplearon modelos animales y estudios celulares para seguir su recorrido paso a paso y confirmar que se absorben en el intestino, pasan a la sangre portal y son captadas por el hígado a través de los mismos transportadores que los ácidos biliares convencionales.

Los resultados revelan que aproximadamente la mitad de los pacientes analizados presentaban MABAs en la bilis, aunque en concentraciones muy bajas, y que estas moléculas no aparecen en personas sanas. El hallazgo abre nuevas líneas de investigación orientadas al desarrollo de biomarcadores que permitan detectar alteraciones de la microbiota de forma más sencilla, e incluso avanzar hacia estrategias de medicina personalizada. El trabajo se enmarca en la actividad del grupo de Hepatología Experimental y Vectorización de Fármacos (HEVEPHARM) del IBSAL.