A pesar de ser 400 millones de personas las afectadas a nivel mundial de Covid persistente, la lentitud con que se está reconociendo, la poca visibilidad, escasa investigación y un buen número de trabas más, hace que no sean pocos los que crean que esta es una enfermedad rara. Las asociaciones de afectados se están moviendo en todos los sentidos para que sus derechos sean reconocidos y sobre todo por agilizar una investigación que es básica para todos, porque el Covid sigue entre nosotros. Hoy hemos hablado con Delphine Crespo, presidenta de Long Covid Aragón, co-presidenta Long Covid Rise Up y coordinadora de Comunicación. Nos ha hablado de la recientemente creada federación internacional, otra iniciativa para sensibilizar y conseguir los retos que la sociedad tiene para tratar esta situación generada por la pandemia.

Los afectados consideran que la pandemia sigue vigente (entra ahora en su séptimo año) y rechaza ” la normalización de la infección masiva y el abandono de la prevención colectiva, políticas que están alimentando activamente el crecimiento de la población de enfermos crónicos en todo el mundo, al tiempo que no proporcionan tratamiento a los ya afectados ni un acceso seguro a la atención sanitaria. La ausencia de opciones de tratamiento para los enfermos de COVID Persistente no es una imposibilidad científica, sino el resultado de decisiones políticas, una financiación insuficiente y una minimización sistemática. En respuesta a ello, la federación recién creada luchará por una investigación eficaz y dedicada que conduzca a tratamientos, y comenzará su labor involucrándose en proyectos de investigación y debates políticos a nivel europeo”.

Delphine Crespo nos ha contado todo esto y ha resaltado que la investigación es básica, a la vez que nos ponía de manifiesto la escasa calidad de vida que tienen las personas (mayoritariamente mujeres) que padecen Covid Persistente.

 

Al hilo de la investigación en Covid,  un nuevo estudio en el que participa la Universidad de Salamanca da respuesta a una de las grandes incógnitas que dejó la pandemia: si cuando el paciente con COVID-19 llegaba al estado crítico y necesitaba ventilación mecánica invasiva, el virus seguía replicándose activamente en el pulmón o si el daño respiratorio era únicamente consecuencia de la respuesta inflamatoria. La respuesta es clara: el 60% de los pacientes críticos presentan virus vivo en el pulmón en el momento de la intubación.

La revista científica de alto impacto Anaesthesia Critical Care & Pain Medicine publica la reciente investigación, coordinada por el profesor del Departamento de Medicina de la Universidad de Salamanca y miembro del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) Jesús F. Bermejo-Martín, y apoyada en un estudio que contó con la participación del Hospital Universitario de Jerez. Concretamente, el trabajo incluyó a 159 pacientes críticos ingresados en su UCI y se desarrolló, entre otros, en colaboración con el Institute of Medical Microbiology del Jena University Hospital (Alemania), donde se realizaron los cultivos virales que confirmaron la presencia de virus replicativo.

 

 

Dos perfiles diferenciados de pacientes críticos

Además de demostrar la persistencia de virus vivo en la mayoría de pacientes críticos, el equipo de investigación identificó dos perfiles claramente diferenciados en el momento de inicio de la ventilación mecánica invasiva.

Por un lado, los pacientes que progresan rápidamente desde el inicio de los síntomas hasta el fallo respiratorio y la necesidad de ventilación mecánica, que presentan altas cargas de virus vivo en el pulmón y evidencias claras de replicación activa. Por otro, los pacientes cuya progresión es más lenta y que llegan más tardíamente a la ventilación mecánica, en los que la carga viral pulmonar es baja o el virus ya no es detectable mediante cultivo.

Conscientes de que el cultivo viral no está disponible en la mayoría de hospitales, el consorcio de investigación desarrolló y puso a punto un método alternativo basado en PCR digital para identificar a los pacientes con virus replicativo en el pulmón. Esta tecnología, ya implantada en numerosos centros, permite aproximarse a la detección de virus viable sin necesidad de infraestructuras de cultivo celular especializadas.

Este avance facilita la selección de los pacientes críticos que podrían beneficiarse de tratamiento antiviral y abre la puerta a una medicina más personalizada en el entorno de la UCI.

Implicaciones más allá de la COVID-19

Asimismo, Ferrán Barbé co-coordinador del proyecto e investigador del CIBERES en el Institut de Recerca Biomèdica de Lleida (IRBLleida), subraya que la estrategia desarrollada no se limita al SARS-CoV-2, sino que “podría aplicarse a otras infecciones víricas respiratorias graves, como la gripe estacional o pandémica, así como a futuras amenazas emergentes”.

En conjunto, este trabajo supone un avance relevante en la comprensión de la fisiopatología de la insuficiencia respiratoria grave por infecciones víricas respiratorias y establece las bases para mejorar futuros ensayos clínicos con antivirales en pacientes críticos.

Con este ejemplo podemos hacernos una idea de la multitud de factores y vectores que hay que tener en cuenta en el tratamiento de una enfermedad tan desconocida hasta 2020. Progresamos mucho con la vacuna, pero quedan muchos frentes por atender.