A mediados de la semana pasada, el profesor emérito en la actualidad, catedrático de Derecho Penal, rector de la Universidad de Salamanca durante casi 10 años, ex director del Centro de Estudios Brasileños, persona de gran prestigio profesional y muy reconocida nacional e internacionalmente, recibía un premio, el “Gabriela Mistral”, que otorga el Parlamento Andino. El acto se producía en el Consejo Económico y Social, dirigido por otro universitario ilustre (también de la Facultad de Derecho) de nuestra casa, Enrique Cabero.

El Parlamento Andino es el órgano deliberante y de control político de la Comunidad Andina (CAN), creado en 1979 para impulsar la integración en Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. Con sede en Bogotá, armoniza leyes regionales y fomenta políticas públicas comunes, aunque sus decisiones no son vinculantes.
Está integrado por 25 representantes (5 por país), elegidos por voto popular en elecciones generales. Sus principales funciones son:

Armonización Legislativa: Desarrolla marcos normativos en temas de migración, derechos, salud, educación y medio ambiente

Control Político: Supervisa los órganos del Sistema Andino de Integración.

Programas: Promueve la participación de jóvenes a través de los Parlamentos Andinos Juveniles y Universitarios.
El Parlamento Andino se reúne periódicamente para evaluar la integración y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de la región, colaborando estrechamente con los congresos nacionales.

La distinción Gabriela Mistral entregada al profesor Berdugo  es un alto reconocimiento otorgado por el Parlamento Andino a personas e instituciones que destacan en los ámbitos de la educación, cultura, ciencia, tecnología e integración regional. Recientemente se ha otorgado a figuras como el académico español Ignacio Berdugo Gómez de la Torre, el músico colombiano Alfredo Gutiérrez y el diario El Meridiano. La distinción destaca la trayectoria y los méritos de quienes promueven la herencia compartida de América Latina.

Siempre es un buen momento para ello, pero en este año particularmente oportuno, porque en la persona de Ignacio Berdugo también se reconoce el enorme legado de Salamanca en Latinoamérica, que celebramos en 2026 con particular énfasis, ya que estamos en el V Centenario de la Escuela de Salamanca, distinguida sobre todo por su impagable labor por aquel nuevo mundo y su defensa inapelable de todos los seres humanos, también de los indios.