Aníbal Núñez Sanfrancisco fue poeta, pintor y grabador. Nació y se formó en Salamanca, estudió Filología Moderna en la USAL y la formación artística la recibió San Eloy. Escribió mucha poesía y pintó muchos cuadros, aunque tuvo poco reconocimiento en su corta vida. Avanzado de ideas y tendencias, fue poco entendido o ninguneado, hasta el punto que la mayoría de sus libros se publicaron mucho después de haberlos escrito. Ahora la Asociación Salamanca Memoria y Justicia le rinde homenaje. El acto era presentado esta mañana por la presidenta de la Asociación, Luisa Martín y por el escritor Ángel González Quesada.
Luisa Martín, presidenta de Memoria y Justicia nos daba a conocer los actos que componen el homenaje: recital, que será el martes 11 de octubre, en el Centro Documental de la Memoria Histórica con presentación de un libro antológico de la obra de Aníbal, editado por Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. De ambas actividades se ha ocupado Ángel González Quesada.

Ángel González Quesada nos explicaba algo más en torno a la figura de Aníbal Núñez. Mostraba su satisfacción por el reconocimiento de este artista salmantino y nos contaba detalles en torno a la antología de sus poemas que él ha realizado y que publica Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. También nos hablaba de los actos que compondrán este homenaje, que incluirá exposición de algunas esculturas y música acompañando la lectura de poemas. La cita es el martes, día 11 de octubre. Después de la presentación del libro se podrán ver las acuarelas que la pintora Almudena Timón ha realizado inspiradas en la figura y obra de Aníbal.
Aníbal era hijo del fotógrafo José Núñez Larraz y de Ángela San Francisco y escribió numerosos libros de poesía así como una obra pictórica no menos abundante. Hemos preguntado la razón por la que la Asociación Salamanca Memoria y Justicia participa en este homenaje al poeta.
Al igual que su padre sufrió represalias por sus ideas políticas, Aníbal las padeció en su vida como artista, ya que sus libros sufrieron con frecuencia restricciones y fueron publicados mucho después de haberse escrito. Nunca renunció a expresarse como pensaba y sentía. Ahora Salamanca le reconoce.



