Por la parte que nos toca también está de enhorabuena nuestra radio, donde Julio, Fernando y Víctor realizan cada viernes a las 12 el programa Viviendo en la era pop. La música y los músicos salmantinos les reconocen por el apoyo y la difusión de la música que se hace en Salamanca. Las emisoras que lo hacen posible son Radio USAL (Viviendo en la era pop) y Radio Oeste (A nuestro ritmo). 
Crónica de una noche histórica: El talento local brilla en el “Suena Salamanca”
La música salmantina vivió ayer uno de esos momentos que dejan poso; de los que se recuerdan no solo por los decibelios, sino por la conexión emocional entre el escenario y la platea. En el marco del festival “Suena Salamanca”, celebrado en la mítica Sala Camelot, nueve bandas de la escena local ofrecieron sus mejores composiciones en un maratón sonoro que demostró la salud de hierro de la que goza el talento de la ciudad.

El cartel, un abanico de estilos que recorrió desde el pop más íntimo hasta el rock más enérgico, estuvo compuesto por: Cenit, Juanjo Valle, La Duda Ofende, Almirante Benbow, Godaiva, The Third Rule, La Sal Band, Levi & Cía y Planeta Rumba.
Cada formación dispuso de 30 minutos de pura intensidad, logrando que el flujo de público fuera constante y la atmósfera, eléctrica. Como cada año, el evento sirvió para reconocer los valores y el apoyo a la música creada en la ciudad. En esta edición, el galardón —representado con el trofeo de San Jorge y el Dragón— recayó en Julio Alonso Arévalo, Fernando Sánchez Gómez y Víctor González Villarroel, tres nombres ligados a la pasión por visibilizar el talento charro. El premio no solo celebró sus trayectorias, sino también una forma de entender la cultura: cercana, comprometida y profundamente arraigada al territorio.
En sus palabras, cargadas de gratitud, no faltó el recuerdo a quienes hacen posible este altavoz cotidiano. Se puso en valor el papel de Radio Universidad de Salamanca y Radio Oeste (ZOES), auténticos refugios donde la música local no solo encuentra proyección, sino también respeto y un espacio vital para la experimentación.
Fue, en definitiva, una noche de agradecimiento compartido y de complicidades tejidas a lo largo del tiempo. Una reafirmación de que, detrás de cada canción que llega al público, hay también voces que la sostienen, creen en su valor y la empujan con fuerza hacia adelante.

